Esa sábado 4 de junio, en la mañanita, nos quedamos solitos y te pedí, patudamente, que con toda tu fuerza te movieras para poder sentirte... me imagino que practicaste y practicaste y un par de horitas después ahí estabas, dos glups en mi pancita. Qué lindo fue y que lindo es ahora, que cada vez que comemos ahí están tus aleteos de osito bailarín.
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